
“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos.”
Martin Luther King
Estimados lector@s y amig@s:
Sobre el título de este editorial "Aprendamos a ser solidarios", quiero traerles lo que el Diario La Hora hace algún tiempo dedicó en sus páginas un especial muy completo, didáctico e informativo, sobre el tema SEGURIDAD.
"La delincuencia nos lleva un paso adelante; mientras ellos ganan terreno, los ciudadanos perdemos espacio; nuestro pecado: falta de solidaridad.
Nos hemos acostumbrado a vivir en un estado de inercia y shock como avestruces metidos la cabeza en un hoyo en el cual no miramos más que nuestra naríz, negándonos a saber lo que pasa a nuestro alrededor. Mientras no nos afecte a nosotros, estamos tranquilos y nos convertimos en cómplices y mudos testigos del azote delincuencial en que vivimos.
No pensemos que la seguridad es solo una cuestión de gobiernos y de los entes que lo conforman, tomemos en cuenta que nosotros formamos una sociedad y que somos parte de la avalancha que se nos ha venido encima; pensemos ahora que cuando escuchamos, leemos o miramos noticias sobre temas delictivos, nos horrorizamos ese rato y rogamos que no nos suceda a nosotros ni a nuestros seres queridos. Nos convertimos así en seres individualistas y egoistas.
Cuando empecemos a cultivar la amistad para lograr solidaridad, lograremos adelantarnos a la delincuencia. De esta solidaridad deben participar también los señores policías que deben acudir con prontitud al lugar de los hechos.
Los jueces y cuerpo legal también deben hacer acopio de solidaridad al aplicar la justicia con mano recta y evitando que los delincuentes abandonen con prontitud las cárceles para seguir cometiendo sus fechorías.
Quienes integran la cúpula del Estado deben pensar y recordar que la Constitución estipula como prioridad uno, la seguridad ciudadana, por lo que es necesario dotar de recursos para que la Policía pueda cumplir con su trabajo.
Es necesario adoptar medidas para que las cárceles no sean un centro de formación delincuencial y desde adentro se fraguen los delitos, que no sea un lugar de descanso, sino un sitio de reformación, que los delincuentes no puedan escapar por la labor de malos elementos de seguridad.
Se requiere revisar las leyes para que no sean tan humanísticas y tan favorables al delincuente.
Los ciudadanos trabajemos en la unión, en la solidaridad y tomémonos la molestia de conocer al de a lado, aprendamos a organizarnos para que la delincuencia nos tema. Es necesario que, como padres, enseñemos a nuestros hijos a defenderse y a ser solidarios. Sembremos esperanza, solidaridad, confianza, seguridad, unión para crear una sociedad más humana, más justa, más solidaria".
Para concluir, cito una profunda reflexión realizada por Guillermo Vásquez Pérez en su libro "Violencia y Delincuencia".
"Cuando la violencia se convirtió en una fuente de entretenimiento en el que matar produce placer, la vida humana dejó de tener valor. Y es lo que estamos viendo todos los días. Si a esto añadimos la creciente irresponsabilidad de los padres, las tremendas fallas de la educación, el alcoholismo juvenil promovido por una publicidad millonaria, grocera y obscena en la que se presenta a los jóvenes el beber y emborracharse como "lo grande de la vida", ¿que podemos esperar de la nueva generación? Violencia y Delincuencia!.
Urge, entonces, hacer cambios profundos a todo nivel".
Gracias por permitirnos estar entre sus preferidos. Hasta la próxima.
Carlos Jumbo G.
Director General
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